Comunicación con animales

La comunicación animal o comunicación telepática animal, es la forma ancestral de sentir a los animales, a uno mismo y a la vida entera. La palabra telepatía significa sencillamente “sentir en la distancia”. Aunque se suele asociar equivocadamente a algún tipo de poder oculto de la mente, en realidad es todo lo contrario, ya que la mente suele ser un impedimento cuando queremos abrirnos a la capacidad de sentir al otro desde la autenticidad del corazón y del momento presente.

 

Cuando el ser humano busca el equilibrio tiende a volver a lo natural, a la descontaminación de su cuerpo físico y emocional y a recuperar una forma más armoniosa y equilibrada de vivir y relacionarse con todo lo que le rodea. La comunicación telepática animal es una escucha profunda desde la plena atención en el momento presente. Se basa en el respeto y en el amor y nos puede ayudar a comprender mejor a los animales, plantas y minerales.  Relacionarnos con ellos requiere, en primera instancia, reconocer que tienen voz, como seres vivientes que son. Si escuchamos esas voces desde el corazón, sentiremos que pueden expresarnos sus emociones, sus pensamientos, sus experiencias y su visión del mundo que les rodea. Esta práctica nos hace sentir la conexión con la naturaleza y con el Todo, y crea una apertura de conciencia por donde, progresivamente, iremos conectando con nuestro Ser original y con esa parte nuestra que tanto anhelamos.

La comunicación requiere un apaciguamiento de la mente, una “toma de tierra”, una presencia en el aquí y en el ahora. Y, por supuesto, una apertura amorosa hacia todos los seres, al tiempo que un estado de  confianza en el proceso de aprendizaje  y en el proceso de la vida misma. Todas las almas que habitan en nuestro planeta están experimentando, sintiendo, interactuando con esta experiencia de vida desde su propia idiosincrasia. Poco sabemos de cómo las otras especies animales perciben la vida y nos perciben a nosotros. Nos imaginamos muchas cosas, acostumbramos a hacer nuestra interpretación, dándoles respuestas y reacciones humanas. Cuando en realidad ellos no piensan ni sienten como humanos, puesto que no lo son. Sería una aberración creer que no sienten el dolor, que no tienen pena, que no sufren la ausencia de sus seres queridos o que no experimentan felicidad, alegría, satisfacción, etc. Pero también sería un error garrafal explicarnos lo que ellos son y sienten desde nuestro sistema de pensamiento, desde nuestra particular y humana manera de experimentar y sentir, sin escuchar lo que ellos tienen que decir al respecto. Una aberración y, me atrevería a decir, una falta de respeto.

La comunicación animal ofrece la oportunidad de dar un giro en el rumbo de esta inercia de destrucción y autodestrucción en el que el ser humano vive. Ha llegado para muchos el momento de pararse  y simplemente escuchar. Los animales nos pueden enseñar a vivir desde la honestidad, la naturalidad, el respeto y la conexión con nuestra propia naturaleza. Quiero animar a los lectores a abrirse a esta experiencia de amor y a que confíen en su propio proceso de vida. Con implicación y honestidad hay avance. Con atrevimiento y valentía uno puede superar los miedos e inseguridades que lo separan de su auténtico Ser.

 

Sandra Casas

Técnico veterinario y terapeuta energética

 

 

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