La Verdad sobre tu estrés en 3 minutos

Cuando las necesidades básicas del cuerpo no están satisfechas, esto se experimenta en el organismo como dolor o como estrés (tanto psíquico como físico). A causa de los efectos caóticos que provoca el exceso de estrés, la mente desarrolla un mecanismo para defenderse de él, un sistema destinado a mantener el equilibrio interno.

 

Así es que el organismo cuenta con una defensa primaria contra del dolor: dejar de tener conciencia de él. Todo aquello que se percibe como negativo o perjudicial para el sistema interno, resulta bloqueado antes de alcanzar la conciencia. Dejamos de experimentar conscientemente aquello que resulta muy doloroso para nuestra integridad. Sólo podemos tener conciencia de lo que la mente ordinaria considera aceptable en base a las creencias. 

A diferencia de lo que muchos creen, la principal causa del stress no está en los estímulos externos, sino que estos pueden convertirse en disparadores de reacciones mentales y físicas de stress, siendo la causa principal las emociones atrapadas y los programas mentales. Se considera al estrés como la respuesta ante una amenaza, real o imaginaria, a la supervivencia o equilibrio del cuerpo.

En respuesta a un estímulo estresante el cuerpo pasa por dos etapas, una de reacción de alarma, y un estado de resistencia. Es en la reacción de alarma en donde se produce la mayor liberación de hormonas del estrés, cortisol y adrenalina, afectando el sistema nervioso y todos los órganos del cuerpo. Es la reacción de supervivencia basada en ¨ataco o me escapo¨, es decir que el cuerpo se prepara para la lucha o para la huida. Para hacerlo gráfico, imagina a la parte de tu cerebro encargada de asegurar la supervivencia, activando un estado similar a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en DEFCON 3. 

La segunda etapa, de resistencia, se caracteriza por el intento del cuerpo de restablecer los sistemas que entraron en peligro, es decir el equilibrio homeostático, para salir del estado intenso de agitación o euforia. Si esto no sucede y el estado de alarma se hace crónico, la persona entra en un agotamiento físico y energético, que puede derivar en depresión, enfermedades, o la muerte. Nuestro cuerpo no está diseñado para soportar el estrés a largo plazo.

Cuando el estrés fue causado por experiencias externas definidas, los mecanismos de supervivencia tienen un propósito claro y un diseño perfecto. Sin embargo, la mente no tiene habilidad para distinguir entre lo real y lo imaginado, y por tanto el estímulo de ¨peligro¨ puede provenir tanto del ámbito interno como externo.

La mayor parte del estrés de hoy es el continuo estrés psicológico que no tiene un comienzo y un final claros. Aunque los problemas actuales sean de naturaleza abstracta, como por ejemplo trabajo, dinero o relaciones, el cuerpo debe tratar estos peligros secundarios de la misma forma en que trata las amenazas concretas que representan peligro de vida. Aún resulta necesario tener "un lugar seguro" para integrar las impresiones, porque sólo cuando el proceso esté completo, el cuerpo dejará emerger los resentidos significativos que surgen del subconsciente. 

Te proponemos un pequeño y potente ejercicio que te ayudará a identificar qué te mantiene en esa situación no deseada y que te ayudará a salir de ella

 

1. Describe brevemente una situación que te esté afectando. 

2. ¿Qué piensas acerca de esta situación?

3. ¿Cómo te sientes al pensar en esta situación? ¿Qué emoción/es reconoces?

4. ¿Qué ¨recompensas¨ obtienes de mantener esta situación tal como está? 

5. ¿En qué ganarías si eliges tomar responsabilidad de tu cambio? 

6. ¿Qué puedes hacer hoy, dónde estás y con los recursos que tienes para dar el primer paso del cambio?

Toma el tiempo necesario y realiza los cambios que creas convenientes para retomar tu bienestar. Tu salud es tu responsabilidad, ponla en tu lista de prioridades. Feliz día!

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Agustín Andrade 

Autor y Comunicador

www.agustinandrade.com

 

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