Sanar Heridas Emocionales

Cuando hemos pasado por situaciones desagradables como un divorcio, una separación, la pérdida de un ser querido, un rechazo, la pérdida de un empleo, etc…  quedan heridas que si no cicatrizan bien seguirán doliendo y haciéndonos daño.

 

Si no encontramos una solución lo más seguro es que vaya a peor.

A veces creemos que como no nos acordamos a diario de lo que nos ha hecho daño en el pasado, estamos curados emocionalmente. Pero cuando aparece un disparador que nos hace recordar enseguida el daño causado, reaccionamos de manera exagerada o no apropiada. Es entonces cuando debemos darnos cuenta que no estamos “curados emocionalmente”.

Lo cierto es que las heridas emocionales del pasado se esconden en tu inconsciente en forma de memorias dolorosas y suelen salir a la superficie manifestándose en conductas no deseadas, adicciones, depresiones, ansiedad, e incluso enfermedades. Muchas de estas heridas emocionales se gestan en la infancia pero lo cierto es que muchas otras ocurren en la edad adulta y afloran cuando nos relacionamos con otras personas.

1-Heridas emocionales relacionadas con la autoestima

Si te sientes desvalorizada, si te has sentido rechazada, humillada por personas cercanas e incluso por tus propios padres, es muy posible que tu autoestima esté por los suelos. Deberás trabajarla para sentirte útil y con valor otra vez

2-Heridas emocionales relacionadas con la independencia

Si en el pasado alguien te criticaba o corregía a menudo la más mínima acción que realizabas, es muy posible que te sientas insegura y que te cueste tomar decisiones. En ocasiones puedes reaccionar de forma muy pasiva y en otras de forma muy agresiva.

3-Heridas emocionales relacionadas con la falta de amor

Si has sufrido la falta de amor o cariño sobre todo en la infancia, puede que en tu etapa adulta te sientas sola. Puede también hacerte sentir dependiente y que necesitas de otras personas y de su aprobación.

Sentir la falta de aceptación por parte de los demás hará que intentes complacerlos todo el tiempo, olvidando tus propias necesidades y deseos.

A la hora de superar una situación adversa debemos primeramente aceptarla, y luego afrontar la situación de la mejor manera posible. Enfrentarnos a la realidad con una actitud optimista y buscando la parte positiva, que a veces nos cuesta encontrar pero siempre hay un aprendizaje detrás de una “mala” experiencia. Negar o evitar la adversidad no servirá más que para que suframos más. Si nos entrenamos en desarrollar nuestras habilidades emocionales podremos superar las dificultades y crecernos ante ellas convirtiéndonos en adultos emocionales.

 

 

¿Cómo puedes sanar una herida emocional?

1-Primero deberás identificar en el presente qué es lo que te hace sufrir: miedo a la soledad, al abandono, un rechazo, etc…

2-Tomar conciencia de las emociones que te producen

3-Buscar en el pasado qué es lo que te hace sentir ese miedo

4-Soltar las ataduras del pasado y coger el aprendizaje, transformando así  la situación

5-No culpar a otros de tus problemas

6-Crear un presente libre resentimientos, culpa y desamor

Sanar una herida emocional requiere tener valor para mirar hacia adelante, reconciliarnos con  nuestro pasado, y  no dejar que los pensamientos negativos te dominen.

El pasado no lo podemos cambiar pero lo que sí podemos hacer es cambiar la manera de verlo, con el aprendizaje adquirido y como vivimos en el presente.

 

Redacción Instituto Draco

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